La rehabilitación y puesta en marcha de un pueblo requiere de una ingente inversión de esfuerzo humano y dinero, si bien el aprovechamiento de los recursos locales facilita la satisfacción de necesidades sin el uso de moneda; otro factor de ahorro crucial es el COMPARTIR: vehículos, instalaciones, herramientas, comidas, servicios, etc.
La reducción del consumo de mercancías reduce nuestro impacto ambiental, nos hace más libres y evita una fuga de riqueza cuyo uso se escapa a nuestro control.
Apostamos por una economía al servicio de las personas, y formamos parte de las invisibles redes locales entre gentes, pueblos, cooperativas… conscientes de la importancia que lo pequeño tiene en lo global.
Una parte de la economía ocurre como trueque y regalo. Estas opciones nos parecen más satisfactorias y bonitas